Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Luego del surgimiento de un brote de vapor y agua hirviendo en una parcela agrícola del ejido El Zapién, en Uruapan, el secretario de Medio Ambiente en Michoacán, Alejandro Méndez López, informó que el fenómeno está siendo monitoreado en coordinación con especialistas, aunque aclaró que, por el momento, no hay indicios de un posible nacimiento volcánico.
En entrevista para MiMorelia.com, el funcionario estatal explicó que la doctora Patricia Alarcón, presidenta del Consejo Estatal de Cambio Climático y académica de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), ha señalado desde hace algunos años la posibilidad de movimientos magmáticos en la región, dada la presencia de enjambres sísmicos registrados principalmente en las zonas de Los Reyes y la Meseta Purépecha. Sin embargo, aclaró que el actual brote no ha estado acompañado de microsismos recientes, lo que disminuye la probabilidad de un nuevo volcán.
"Ahora que salió esto, inmediatamente me comuniqué con ella, y lo que nos dice es que lo curioso es que no ha habido sismos. Ella no descarta, pero ve poco probable que sea un volcán naciente"expresó Méndez López
El secretario recordó que Michoacán forma parte del Eje Neovolcánico y que fenómenos como surgimientos de agua hirviendo no son inéditos en la región. Ejemplificó con los casos de Los Azufres y otras manifestaciones geotérmicas en lugares como Araró y Quinceo.
"Vivimos en territorio volcánico. Algo como el nacimiento de un volcán sería un fenómeno mayor, pero este tipo de manifestaciones de agua caliente pueden estar relacionadas con otros procesos subterráneos"apuntó
Asimismo, hizo un llamado a la ciudadanía a mantenerse informada por canales oficiales y a no caer en especulaciones, recordando que el nacimiento del volcán Paricutín en 1943 fue un proceso gradual y no una explosión repentina.
Hay que recordar que el Departamento de Vulcanología del Instituto de Geofísica de la UNAM mantiene un monitoreo constante en la franja entre los volcanes Tancítaro y Paricutín, zona donde se han registrado enjambres sísmicos durante los últimos 25 años.
RPO