Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- En México, las mujeres tienen la opción de permanecer junto a sus hijas e hijos durante los primeros tres años de vida al interior de las cárceles del país, pese a que las progenitoras no hayan cumplido con su condena; Michoacán no es la excepción.
En todo el país son cientos los menores que se convierten en prisioneros sin haber cometido delito alguno; la celda y los espacios reducidos entre cuatro paredes de las cárceles son el único conocimiento que tienen en los primeros tres años de su vida, pero la crianza se da con sus madres.
De acuerdo con el Censo Nacional del Sistema Penitenciario Federal y Estatales (CNSIPEF-E) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México se registraron 104 mujeres privadas de la libertad embarazadas, 160 en periodo de lactancia y 4 embarazadas y en periodo de lactancia; de estas, 265 eran adultas y 3 adolescentes.
Las cifras de este censo especificaron que 311 niños y niñas viven con sus madres en reclusión; la Ciudad de México es la entidad que concentra el mayor número de menores viviendo en prisión junto con sus mamás, con 41 menores, seguida de Jalisco con 25, Veracruz con 23, Tamaulipas con 21 y Michoacán con 19.
En información actualizada por la Coordinación del Sistema Penitenciario del Estado de Michoacán (CSPEMO), al corte del 13 de febrero pasado, actualmente existen 20 niñas y niños que viven con sus madres en las cárceles del estado, donde se les otorga atención médica de primer contacto y, en caso de requerir especialidad, se refieren al Hospital Infantil y a hospitales regionales.
En Michoacán se cuenta con los Núcleos Infantiles de Desarrollo Social (NIDOS) en los Centros Penitenciarios “Lic. David Francos Rodríguez” y el de Alta Seguridad para Delitos de Alto Impacto, los cuales se consideran guarderías que cuentan con personal especializado para la atención y cuidado de las y los niños en lo que las madres realizan sus labores y actividades diversas.
En atención a las mujeres en cuarentena y posterior al parto, se les acondiciona un espacio para pernoctar con su bebé y una persona de su confianza que les ayude a su cuidado.
La estancia de las niñas y los niños se da únicamente cuando la madre es ingresada en estado de gravidez o se embaraza estando en el centro; la estancia del menor responde al derecho que tiene a los lazos que se forman en la primera infancia y se prolonga hasta los 2 años, 11 meses y 30 días; es decir, al cumplir los 3 años es obligación del centro que entregue al menor a los familiares de la reclusa o a una persona de su confianza, quien es supervisado por el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Michoacán, a fin de que el menor pueda continuar con la convivencia con su madre en los días de visita.
rmr