Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Ante el reciente caso de un perrito en Morelia, donde un juzgador local reconoció a una mascota como un ser sintiente y analizó un régimen de convivencia en un juicio de divorcio, el diputado del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Juan Antonio Magaña de la Mora, hizo un llamado a la prudencia judicial.
El magistrado en retiro señaló que, aunque los animales son sujetos de derechos, los jueces deben evitar exceder sus facultades y limitarse a aplicar la norma vigente.
Este caso, que sienta un precedente en Michoacán al tratar a un canino bajo una lógica de “familia multiespecie”, ha generado debate sobre la progresividad de las leyes frente a las nuevas realidades sociales.
En otras entidades del país, como la Ciudad de México y Chihuahua, los tribunales ya han comenzado a emitir tesis jurisprudenciales que obligan a considerar el bienestar de los animales de compañía en separaciones, reconociéndolos como integrantes de un núcleo familiar y no como simples “bienes muebles” u objetos de propiedad.
Sin embargo, para Magaña de la Mora, la evolución legal no debe confundirse con una invención de facultades por parte de los juzgadores.
El legislador subrayó que el papel del juez es interpretar la ley, no crearla o “integrarla” cuando existen lagunas, por lo que cualquier esquema de custodia o visita para una mascota debería estar debidamente sustentado en el Código Familiar para evitar resoluciones que carezcan de certeza jurídica.
“Los animales han tenido ya reglamentación sobre su protección y yo lo que creo es que los jueces lo que tienen que hacer es apegarse a la norma que ya está señalada. Los jueces no pueden integrar ley; pueden interpretar, pero no pueden integrar ley. Entonces solamente se deben de apegar al caso que la ley prevea en ese caso”, puntualizó el diputado en entrevista.
Asimismo, el integrante de la bancada verde advirtió sobre los riesgos de la humanización excesiva de las mascotas. Señaló que, en el afán de proteger sus derechos, en ocasiones se vulnera su propia naturaleza al intentar imponerles rutas de desarrollo humano que pueden resultar perjudiciales.
Consideró que cualquier resolución debe equilibrar el sentimiento de las partes con las necesidades biológicas reales de la especie en cuestión.
Finalmente, el tema pone sobre la mesa la necesidad de que la 76 Legislatura discuta reformas que formalicen la figura de la “familia multiespecie” en el marco legal estatal.
Mientras la jurisprudencia federal avanza hacia la protección de los animales como seres sintientes con derecho a la convivencia, en Michoacán la falta de una normativa específica deja en manos de la interpretación subjetiva de cada juez el destino de las mascotas en los procesos de disolución matrimonial.
SHA