Por: Rosa María De la Torre Torres
Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El reconocimiento jurídico de las llamadas familias multiespecie y la protección legal de los vínculos entre personas y animales en compañía continúa generando debate en México.
A través de un posicionamiento difundido recientemente, se argumenta que el derecho debe evolucionar conforme a las nuevas realidades sociales y dejar atrás posturas que consideran a los animales únicamente como bienes patrimoniales.
“El derecho debe evolucionar o corre el riesgo de convertirse en letra muerta”, señala el documento.
El texto sostiene que algunas críticas a resoluciones judiciales sobre familias multiespecie parten de una visión “anacrónica”, al considerar erróneamente que reconocer medidas de convivencia o protección para animales implica “humanizarlos”.
En el análisis se recuerda que, desde hace décadas, el concepto de familia en México dejó de limitarse exclusivamente a la consanguinidad o al matrimonio heteroparental.
Asimismo, se menciona que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha reconocido distintos tipos de configuraciones familiares sustentadas en vínculos de afecto, solidaridad y cuidado.
“Las familias multiespecie son una continuidad natural de este proceso evolutivo del derecho tanto a nivel internacional como en nuestro país”, expone el documento.
El posicionamiento también destaca que estudios en áreas como la psicología, neurociencia y sociología han demostrado la existencia de vínculos afectivos significativos entre humanos y animales.
El texto menciona que tribunales de países como España, Colombia, Argentina, Brasil, Ecuador y Estados Unidos ya han emitido resoluciones relacionadas con la protección de animales dentro de entornos familiares.
En el caso de México, se recuerda una resolución emitida por el Décimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa, donde se reconoció formalmente el concepto de familia multiespecie.
“El caso surgió de una disputa administrativa sobre un establecimiento de cuidado canino, pero trascendió a un precedente histórico: los animales en compañía no deben considerarse simples objetos sino miembros integrantes de las familias con las que conviven”, señala el texto.
El documento insiste en que reconocer jurídicamente estos vínculos no significa crear derechos inexistentes, sino responder a cambios sociales y culturales ya presentes en millones de hogares.
“La discusión sobre las familias multiespecie no consiste en ‘humanizar’ animales. Consiste en reconocer una realidad social evidente”, puntualiza.
Finalmente, el análisis sostiene que el verdadero rezago jurídico sería continuar tratando a los animales únicamente como objetos patrimoniales, ignorando la transformación social y ética en la relación entre humanos y animales.
SHA