Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La renta de espacios culturales para bodas, cenas y eventos privados continúa dando de qué hablar en Michoacán, más cuando colectivos culturales cuestionan el uso de recintos públicos destinados originalmente a actividades artísticas y comunitarias.
La discusión se ha centrado principalmente en el Centro Cultural Clavijero, donde la Coordinadora de Colectivos, Activistas y Organizaciones Sociales de Michoacán (CCAOS) ha denunciado el cierre constante de espacios culturales para convertirlos en salones de eventos sociales.
De acuerdo con información de la Secretaría de Cultura de Michoacán, durante 2025 se realizaron 21 eventos privados en el Centro Cultural Clavijero y en la Casa de la Cultura de Morelia, lo que generó ingresos por 2 millones 280 mil pesos.
La dependencia estatal indicó que dichos recursos beneficiaron a 13 espacios y áreas culturales. Del total recaudado, el 43.6 por ciento fue destinado a infraestructura y mantenimiento de recintos culturales, incluyendo alumbrado, rehabilitación de baños, impermeabilización y reparación de fuentes.
Además, el 22 por ciento se utilizó para equipamiento y bienes muebles; el 19 por ciento correspondió al Fondo 05, recurso que se canaliza a la Secretaría de Finanzas y Administración y posteriormente regresa a Cultura mediante el ejercicio fiscal; mientras que el 15.4 por ciento se aplicó a actividades culturales.
Para este 2026, la Secretaría de Cultura contempla entre 10 y 12 eventos privados por recinto cultural, aunque aclaró que todavía no existe una expectativa final de recaudación debido a que las tarifas cambian dependiendo del tipo de actividad y el espacio solicitado.
Entre los inmuebles utilizados para este tipo de eventos destacan:
El Centro Cultural Clavijero
La Casa de la Cultura de Morelia
El Centro Regional de las Artes de Zamora
Las tarifas de renta varían desde algunos miles de pesos por salas pequeñas hasta cerca de 250 mil pesos por el uso del patio principal de los recintos, según costos difundidos por la propia dependencia estatal.
Sin embargo, colectivos y activistas consideran que esta práctica representa una mercantilización de espacios públicos destinados a la promoción cultural.
Incluso, en 2025 integrantes de la CCAOS realizaron una protesta simbólica en el Clavijero mediante “bodorrios colectivos” para exigir que los recintos permanezcan abiertos a la comunidad artística y a la ciudadanía.
Entre las principales preocupaciones de los colectivos se encuentran la cancelación o reprogramación de actividades culturales, las limitaciones de acceso para talleres y exposiciones, así como la falta de claridad sobre el destino de los recursos obtenidos mediante las rentas de estos espacios.
BCT