Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Las remesas, definidas como las transferencias monetarias enviadas por migrantes a sus familias, son un pilar económico esencial para Michoacán, al representar un soporte vital que impulsa el consumo y la subsistencia de miles de hogares.
Este flujo constante de divisas no solo mitiga la pobreza, sino que también inyecta capital directamente al mercado local, siendo un factor determinante en la estabilidad económica de la región.
El peso de este ingreso es significativo: se estima que alrededor de 300 mil familias michoacanas dependen directamente de las remesas, lo que equivale a cerca de una quinta parte de los hogares del estado.
A pesar de que Michoacán captó 5 mil 392 millones de dólares en 2025 y 890 millones en el primer bimestre de 2026 (representando el 9.9% del total nacional), se ha detectado una ligera desaceleración, con una caída estatal del -0.4% al inicio de 2026.
El análisis del destino de estos recursos revela las prioridades inmediatas de las familias receptoras: el 58% de las remesas se destina a alimentación y movilidad.
En este sentido, el desglose indica que el 39.5% se utiliza en alimentos, mientras que el 18.6% se destina a transporte o movilidad, reflejando los costos diarios para trabajo, escuela o trámites en un estado con amplias distancias.
El 42% restante se distribuye en rubros como educación, servicios básicos, vivienda, salud, vestido y calzado, fundamentales para el bienestar familiar.
La ligera disminución en el flujo de remesas a inicios de 2026 genera preocupación, ya que cualquier reducción sostenida impactaría directamente en la capacidad de las familias para cubrir necesidades básicas como alimentación y transporte, que concentran la mayor parte de estos ingresos.
SHA