Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La inteligencia artificial (IA) no solo destaca por su innovación, sino también por el debate ambiental que genera. Aunque su aplicación crece en sectores como la salud, la educación y la industria, especialistas advierten que su desarrollo implica un alto consumo energético y una significativa huella hídrica.
Los centros de datos que alojan modelos de IA pueden utilizar hasta 1.5 millones de litros de agua al día únicamente para enfriar sus sistemas.
Consumo energético intensivo
La IA opera con vectores y complejas operaciones matriciales que requieren GPUs especializadas. Actualmente, los centros de datos representan cerca del 3% del consumo energético global, cifra que podría aumentar antes de 2030.
Huella hídrica indirecta
No toda el agua utilizada se destina al enfriamiento. La generación de electricidad —ya sea hidroeléctrica o térmica— puede requerir hasta 4 litros de agua por cada kilovatio-hora producido.
Extracción de minerales
La fabricación de paneles solares, turbinas eólicas y baterías implica la extracción de litio, cobre y tierras raras, procesos que también demandan grandes volúmenes de agua.
Producción de chips especializados
La fabricación de GPUs y TPUs requiere miles de litros de agua ultrapura para limpiar obleas de silicio. Este consumo no siempre es visible en los cálculos generales, pero forma parte importante de la huella ambiental.
RPO