Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La capirotada no sólo es un postre; es una tradición que, año con año, regresa a las mesas mexicanas durante la Cuaresma y la Semana Santa. Su sabor dulce y especiado evoca recuerdos familiares, pero también guarda un profundo simbolismo religioso e histórico que pocos conocen.
Su nombre proviene de “capirote”, en alusión al gorro que utilizan algunos sacerdotes en celebraciones litúrgicas. Aunque muchos consideran que es un platillo 100 por ciento mexicano, sus raíces se remontan hasta la Antigua Roma, donde en el libro “De re coquinaria”, atribuido a Apicio, se menciona un platillo similar llamado Sala Cattabia.
El pan simboliza el cuerpo de Cristo.
El piloncillo o la miel representan su sangre.
Los clavos de olor aluden a los clavos de la crucifixión.
La canela simboliza la cruz.
El queso representa el sudario y la sábana santa.
Ingredientes:
10 bolillos
4 plátanos
1 trozo de canela
½ kilo de piloncillo
1 naranja partida
2 clavos de olor
Cacahuates
Pasas
Ciruelas pasas
Nueces
Queso fresco rallado
Calienta agua en una cazuela y agrega la canela, el piloncillo, la naranja y los clavos de olor. Hierve hasta que el piloncillo se disuelva y forme un jarabe espeso.
Corta los bolillos en rebanadas medianas y dóralos en un comal o sartén a fuego bajo, cuidando que no se quemen.
Retira el jarabe del fuego y deja enfriar ligeramente.
En un recipiente amplio, coloca una capa de pan dorado y báñala con el jarabe de piloncillo.
Agrega frutos secos, queso rallado y rodajas de plátano hasta cubrir la superficie.
Repite el proceso hasta terminar con los ingredientes.
Decora con más frutos secos, deja reposar y sirve.
El resultado es un postre suave, aromático y lleno de contrastes entre lo dulce y lo salado.
RPO