El viernes 22 de mayo de 2026, desde Morelia, el gobierno federal presentó el arranque del llamado "Maratón por la Lectura", con enlace en vivo a la mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Ahí, las autoridades federales y estatales proclamaron que más de millón y medio de jóvenes participaban de manera simultánea en escuelas y plazas públicas de todo el país. Las cifras sonaban grandiosas. El escenario, impecable. El discurso, de manual.
Pero algo salió mal. O más bien: algo salió demasiado bien para develar la verdad.
En medio del enlace desde Michoacán, mientras el director del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE), Abraham Carro Toledo, y el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla pronunciaban sus loas al régimen, una joven llamada Montserrat Martínez se atrevió a hacer lo prohibido en la República de la Cuarta Transformación: pensar diferente.
Junto con otra compañera, levantó cartulinas con mensajes directos: "Aquí está el Estado que dejaste olvidado" y "Solo acarrean a base de mentiras". El micrófono le fue cortado de inmediato. Una participante del evento intentó cubrir los carteles con su cuerpo. Y la presidenta de México, al percatarse de la protesta, reaccionó entre risas con una frase que quedará grabada en la historia política de este país:
"También hay oposición en el Maratón de Lectura."
Una sola frase. Siete palabras. Y con ellas, Claudia Sheinbaum desnudó la mentalidad más peligrosa que puede habitar en quien gobierna: la incapacidad de distinguir entre un ciudadano crítico y un adversario político.
Montserrat Martínez no tardó en responder a través de un video en TikTok. Sus palabras merecen ser escuchadas con atención, porque son las de una michoacana harta, lúcida y valiente. Dijo algo que resume con precisión quirúrgica el autoritarismo disfrazado de transformación: "De la nada dejé de ser estudiante, dejé de ser joven, dejé de ser mujer, y soy oposición, simplemente porque alzo la voz."
Después añadió algo todavía más revelador: "Entonces creo que la mayoría de los habitantes mexicanos ya somos oposición." Tiene razón. Y eso es lo que más le duele al régimen. La respuesta de la presidenta fue reírse.
"Una persona que se ríe de la protesta, que se ríe de las juventudes y sobre todo que se ríe del hartazgo de sus ciudadanos", dijo Montserrat, "deja de gobernar." La cito textualmente, porque es muy difícil encontrar una definición más exacta del problema.
El gobierno de Morena quiso hablar de lectura. Bien. Hablemos entonces de los números que nadie leyó en voz alta ese día desde el Centro Histórico de Morelia.
Durante el ciclo escolar 2024-2025, al menos 120 menores de edad fueron asesinados en Michoacán, solo por debajo de Guanajuato. La violencia cerró escuelas, provocó ataques armados, "dronazos", instalación de minas, cobro de piso a planteles educativos y amenazas directas contra docentes en al menos 20 municipios.
La matrícula en preescolar y primaria continúa en descenso. La tasa de abandono escolar supera el promedio nacional. De cada 100 niñas y niños que ingresaron a primaria en 2010, se estima que solo 18 concluirán sus estudios superiores en tiempo y forma para el ciclo 2026-2027. La escolaridad promedio en Michoacán apenas araña los 9 años. Y el presupuesto educativo 2026, aunque incrementado en un 8%, se concentra casi exclusivamente en nómina y becas, dejando sin atención real a la mejora de aprendizajes.
Esa era la lectura pendiente para el viernes. Pero a Morena no le conviene ese maratón. Prefiere el de los aplausos. Por eso, el silencio.
El patrón es consistente: silenciar el micrófono de Montserrat en Morelia, silenciar a los diputados de oposición en el Congreso local, descalificar a quienes marchan como "acarreados de la derecha", reírse de quien protesta. El régimen de la autollamada 4T no tolera la discrepancia, porque sabe que sus cifras no aguantan el escrutinio. Porque sabe que sus logros son maquillaje sobre una herida abierta.
Y en esa fragilidad, los jóvenes son los más peligrosos para ellos. Porque los jóvenes no tienen miedo. Porque los jóvenes recuerdan. Porque los jóvenes, como Montserrat, se niegan a callar.
Michoacán tiene una deuda histórica con su juventud, la cual contrajo quien lleva cuatro años gobernando el estado: es violencia, impunidad, abandono y complicidad con el crimen; se llama Plan Michoacán sin resultados reales; pero también se llama maratón de lectura frente a un maratón de asesinatos.
Claudia Sheinbaum dijo que "los jóvenes son libertad". Lo dijo mientras le cortaban el micrófono a una joven que quería ejercerla. Es difícil imaginar una contradicción más obscena.
No, señora presidenta. Los jóvenes no son "oposición". Son el presente y el futuro de este país. Y cuando uno de ellos se pone frente a una cámara con una cartulina que dice la verdad, no está haciendo política partidista. Está haciendo lo que cualquier ser humano digno haría: negarse a ser cómplice del silencio.
¡México y Michoacán merecen una revolución institucional y social!
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*El autor es abogado, activista social, defensor de derechos humanos de víctimas, diputado local con licencia y dirigente del PRI en Michoacán
BCT