La movilidad ha pasado de ser un tema gubernamental, legal y social, a un tema político y social que seduce electoralmente a toda una clase política que hace pensar a la ciudadanía que la instalación de un teleférico en la ciudad de Uruapan, y otra próximamente en la capital del Estado, es para modernizar y atender la demanda ciudadana por un transporte público digno.
No estoy en contra de la obra pública, solo estoy en contra que un dinero público se conviertan en bandera política y electoral. Se dijo en distintos medios de comunicación que el primer fin de semana que se puso en marcha el teleférico de la ciudad de Uruapan, movilizó gratuitamente a más de 52,000 mil personas, y esto se asumió como todo un éxito, vinieron las fotos y los aplausos.
La inversión para ese teleférico fue de $3’200,000,000.00 tres mil doscientos millones de pesos, para una infraestructura de 8.4 kilómetros de longitud, 6 estaciones y 91 cabinas. Y se ha dicho en otros medios que sostener la operatividad del mismo puede rebasar los $30,000,000.00 treinta millones de pesos mensuales.
Para que económicamente sea viable deberá transportar diariamente (pagando su pasaje) un promedio de 120,000 ciento veinte mil personas, es decir cada una de las 91 cabinas tendría que trabajar sin parar durante 18 horas para poder mover un promedio máximo de 36,000 treinta y seis mil personas diariamente, lo cual esta muy lejos de la cantidad que se requiere para siquiera mantener la obra y la nómina de sus trabajadores.
Y para recuperar la inversión total de la obra pública ya ni hablamos, esto es imposible, ya que tendrían que transportar a TODA la población de Uruapan durante unos 26 años aproximadamente para poder lograrlo, pagando $11.00 pesos cada habitante.
Y ahí es donde los números que reporta la inversión y su mantenimiento resultan espeluznantes. Estamos ante un obra publica sustentable o una obra impagable, un FOBAPROA Michoacano?
Usted ya tiene el veredicto.
BCT