Columnas

Derrame del petróleo, tala por el Tren Maya

Mateo Calvillo

Proyecto Secreto

Estado de la cuestión

El derrame de petróleo en el Golfo una catástrofe brutal, absurda, contaminante. Es igualmente lamentable la tala de la Selva Maya que ordenó Andrés Manuel para construir el Tren Maya. Son ambas destrucciones gigantes, daños irreparables, pérdidas inconmensurables, definitivas

No son un accidente, son un descuido obra terrible , irreparable de los gobernantes de la 4T.

Es lamentable, doloroso, se fue un esplendor precioso que no volverá más.

Vista Panorámica

Hemos seguido en los noticieros serios, profesionales la crónica del desastre de derrame de petróleo .

Se negó el derrame, se minimizó, se ocultó la noticia por semanas . Claudia informó en la mañanera que era petróleo que tiró un barco.

Los ambientalistas señalaron el terrible daño, alertaron sobre su magnitud y sus consecuencias contaminantes. En noticieros muy serios estuvimos siguiendo la información.

No se informó por el gobierno, se perdió mucho tiempo. El derrame empieza a principios de febrero y se reconoce hasta marzo. Cuánto tiempo perdido.

El oleaje negro se extendió por miles de kilómetros, en varios estados del Golfo. El daño es horrible e incalculable.

Aún falta conocer la contaminación, la extensión mortífera de la muerte vegetal y animal, el impacto en la naturaleza.

El caso del Tren Maya. No era una necesidad sentida por los mayas para resolver problemas vitales, ingentes y urgentes. quien quiera que observaba y reflexionaba coincidía en que era el gran juguete que el tlatoani o el gran jefe de la 4T necesitaba para realizar un sueño de infancia.

El tren no era una obra de primera necesidad para satisfacer las necesidades más graves y apremiantes de los pueblos mayas. Era un proyecto del gobierno central, de inconmensurable magnitud, no respondía a necesidades y urgencias de igual magnitud que tocaban a la vida del pueblo.

El proyecto implicó, la destrucción de la esplendorosa Selva Maya que se formó durante centurias y eras, que se antojan como una eternidad para la brevedad de la vida humana. Como se talaron los árboles y se destruyó la naturaleza para una obra que ha estado subempleada por el uso de la gente y las riquezas pecuniarias que esperaban no se han generado.

Aún encontramos otros daños ecológicos con impacto inconmensurable sobre la calidad de vida a los que no se han enfrentado los de laa 4T. Igualmente patética y desastrosa ha sido la tala de los montes, en Michoacán y otros estados directamente relacionada con la producción de aguacate y la desaparición de los montes poblados de pinos, monarcas enormes y maravillosas fábricas de agua que se iba hasta el subsuelo y ofrecían un clima ingrato y delicioso, la alternancia perfecta en los tiempos de lluvias y de secas.

Todavía hay otras obras de torpeza y destrucción de uno de los países más ricos y bellos del planeta, México, que cayeron en manos, no de salteadores y devastadores de la naturaleza, sino de los gobernantes mexicanos que han tolerado o permitido o impulsado esta obra de destrucción.

La luz de lo alto

A pesar de que son muy poderosos y tienen una gran narrativa envolvente y propagandística, por su populismo y demagogia, no nos pueden prohibir indignarnos por la destrucción de uno de los países más ricos y hermosos del planeta que, por descuido, por vanidad y arrogancia nunca ha  cuidado la clase política adecuadamente de la casa grande.

En el caso de derrame de petróleo en el Golfo como por la ruptura de un oleoducto, no hicieron caso a las voces de alarma de los ambientalistas y amigos de la naturaleza.

Se empeñaron en ir contra la verdad, negar los hechos de gran magnitud de consecuencias incalculables y catastróficas.

Perdieron el tiempo, ocultando las evidencias, sofocando la voz de los que informaban objetivamente y dejaron que el mal se extendiera, envenenara grandes extensiones de la naturaleza en el mar y las playas.

Tarde, con daño aceptan los hechos y enfrentan la catástrofe, con retórica falsa y poses amañadas de funcionarios muy cumplidos y hábiles en sus puestos de gestión de las riquezas de México. Se ostenten muy responsables y dignos competentes, impecables, según ellos, todo lo hacen bien.

Le echan la culpa a tres funcionarios, no del más alto perfil. Los responsables son PEMEX y el gobierno de México. ¡No se laven las manos!.

Al árbol se le conoce por sus frutos, en estas catástrofes conocemos a las “grandes” personalidades que nos gobiernan. no en la retórica populista y fantasiosa de la Mañanera, las declaraciones y la propaganda del gobierno.

Es importante que todos, gobierno y pueblo asumamos nuestra responsabilidad del desastre perpetrado y de las enormes consecuencias y retos que tenemos enfrente para lo futuro.

Estar conscientes y atentos ante las tareas inmensas y nuestra responsabilidad para sacar a México adelante. Sólo los débiles, los enajenados, los que viven en sus sueños infantiles, en su evasión o su prócer apatía en la expresión del poeta Manuel Ponce, por debajo de la estatura de adultos, los caprichosos y egoístas pueden quedarse apáticos, ausentes de la realidad y de respuesta a las inmensas tareas del momento.

Debemos tener sentido crítico de la gestión de este gobierno y más allá de la narrativa populista y enajenante de la clase política y de su manera de enfrentar los gravísimos problemas.

Debemos estar atentos y ser críticos de la actitud de todos los mexicanos, responsables de sacar a México de la gravísima situación desastrosa y actual, enderezarlo a un futuro de grandeza, para recuperar el clima agradable de la tierra, de una casa grande de riqueza y progreso y una vida de plenitud y paz.

RYE

Reportan encharcamiento en avenida Pedregal de Morelia tras lluvias; piden precaución

VIDEO: torero recibe fuerte cornada y lo reportan muy grave

Suspenden servicio en teleférico de Uruapan por tormenta eléctrica

INAH cierra Teotihuacán

Clases en la UMSNH no se interrumpen pese a huelga; serán obligatorias en línea